EL BALERO DE LATA
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           “El balero de lata”, hermano menor, aunque igualmente fornido, de “El gorrión y la luna” tiene una corriente caudalosa, desbordante de ímpetu y fragor sonoro, de la mejor poesía, a la que no le agrego ningún aditamento, porque es eso, exclusivamente poesía. Ni popular ni lunfarda. Poesía, a secas, con todas las connotaciones que implica su sentido primigenio. Acaso, por un aparente absurdo – o una contradicción absolutamente inexplicable-- podría compartir la apreciación que le oí a una mujer al comentar, presa del entusiasmo, “El gorrión y la luna” : sus poemas están escritos en “lunfardo culto”. Quiso expresar que el de Punzi es un lunfardo desprovisto de vulgaridad. El territorio de su poesía lo cercan la emoción de los recuerdos del clan familiar encabezado por la madre, el barrio, el decorado humilde del conventillo y el bullicio de las calles pobladas de chiquilines y gorriones.

           Me atrevo a un pronóstico: “El gorrión y la luna” y “El balero de lata” desafiarán el olvido sin peligro. Que así sea, para que los porteños de ahora y de siempre sepan que tiene un cofrade de exultante lirismo llamado Orlando Mario Punzi”.

José Barcia

 
           “Este libro de Punzi merece atención: no es lunfardo, sino de poemas populares, esto es, compuesto en un idioma más vasto, con apego a temas que interesan al común de la gente --la reivindicación lugareña, en primer lugar—y con respeto ortodoxo por la métrica corta y la rima constante que seducen el oído. Pero las notas más altas de lirismo las alcanza el libro en ciertas rememoraciones infantiles, introducidas de modo tangencial sugestivo, como en el poema “Las Voces”:
Tenía cinco voces la casona:
mamá, tío, la prima, yo y Armando,
los ruidos del abuelo caminando
y el toctoc de los zuecos de la nona.

           Un distanciamiento notable se alcanza con el uso del lenguaje irónico popular, sin duda la mejor vertiente del volumen, ironía tierna cuando incita a los jovatos a bailar:

Un tango más, sin fin y sin extremos,
con algunas jovatas en chancletas,

para mostrarles que:
…con tantos remedios y recetas
tirados por los bares parecemos
la colección de Caras y Caretas.

           El libro tiene lo suficiente como para borrar los límites entre lo popular y lo culto, y plantear la existencia de un arte y un lenguaje popular. Sobre todo porque está escrito en argentino --¡ah! la importancia capital del “lenguaje”, esa palabra que tan mal suena a los populistas-- y reivindica dos virtudes porteñas: el humor socarrón y la mesura.”

Jorge Ricardo
Diario “Clarín”, 1981

           “En “El balero de lata”, sin llegar al abierto lunfardo, pero sí usando el idioma del hombre de la calle, Punzi consigue transpirar emoción y pasión en cada uno de sus versos, destacándose sus poemas Che, tango, Pibe Dios, Mala junta, La cita, Destino, El emboque, Las voces, Chorro fiaca, La cartera y Carta a Dios, poemas que hablan de un poeta nato con emoción y sentido filosófico.”

Carlos J. Groppa
“La Prensa” de Los Ángeles, California, 1995

           “En “El balero de lata”, de Orlando Mario Punzi, surge que el lenguaje jergal tiene también su propio rigorismo poético. Punzi lo conoce y es diestro en el tono sensible de su verso que, casi siempre, se revela autobiográfico. Más allá de la aparente humorada de la parla, pervive un hondo y trascendente sentimiento de la vida real que encuentra en este cauce el modo de hilar distintas vertientes anecdóticas. Y todo lo que tiene que ver con la realidad siempre perdurará sobre las imaginaciones de laboratorio. Este libro es, como lo pronostica José Barcia, antológico”.

Luis Ricardo Furlan
“La cultura en el tiempo”, Azul, 1984

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